Yo no sé bien porque la gente teme tanto a los cambios...
Lo peor, es que solemos excusarnos detrás de baratas e incrédulas dudas.
Solemos decir eso de "yo no sería capaz de..." cuando ni siquiera nos lo hemos planteado, creemos saber ponernos en el lugar de la otra persona, alardeamos de tener empatía... pero, señores, ¿de que nos sirve si después no empatizamos con nosotros mismos? ¿por qué tanto miedo a lo nuevo y a lo diferente en nuestras vidas?
Andamos soñando con vidas que tienen otros -o que hemos visto durante un rato en la tele- envidiamos la vida del vecino, el coche del vecino, la casa del vecino...¡¡hasta la mujer del vecino!!, añoramos lo que no tenemos o quizá lo que creemos que es mejor -siempre lo del otro, por supuesto-.
pero ¿deberíamos dejar de crearnos mundos irreales, vivir nosotros en nuestras vidas y no en la de los demás?, entonces...¿Quién dice -o decide- que es lo correcto y que no?.
Quizá la mejor forma de continuar sin alterar-nos es seguir creyendo en el príncipe azul, que algún día vendrá y nos hará más felices y nos llevará a recorrer el mundo entero de su mano y, y, y...-y por supuesto dejará a la vecina por nosotras-.
Desde aquí, en mi pequeño mundo, te deseo la mayor de las suertes en tus nuevas andanzas, esta vez, por Portugal...¡adelante valiente!
por ahí andan diciendo que lo que más se echa de menos, es lo que nunca se tuvo...
Todos me preguntan por usted, señor Zweig, en Cartagena
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El sabado 18 de enero de 2025 presentamos el libro *Todos me preguntan por
usted, señor Zweig* en la región de Murcia. Por la mañana estuvimos en
Murcia...